Sombras y revoluciones

ossendowskiDescribe Ossendowski, ese cortomaltés polaco que se aventuró en la Rusia del último de los zares y del inicio de la revolución bolchevique, la sensación que le invadió cuando en 1908 visitó los asilos de Petrogrado: “pensé que padecía una pesadilla; tan horrible era lo que presenciaba. Yo, por entonces, colegí instintivamente que de aquel mundo subterráneo obscuro y enloquecido saldrían en adelante unos monstruosos y desconocidos vengadores. Y vaya si han surgido para ahogar a Rusia en sangre y sucumbir ellos también en la sangrienta vorágine”.

Es lo que han tenido todos los soviets. Cuando mozo uno tendía a admitir la inerrancia de toda revolución teñida de carmín. Ahí estaba Mao Tse Tung antes de transformarse en Mao Zedong con esa su revolución cultural que cabalgaba a los lomos de millones de asesinados. Los que se proclamaban de los suyos enarbolaban en las manifas de la vieja época un librito escarlata tamaño liliput –libro rojo lo llamaban-, con el frenesí del iniciado, con la intensidad del converso, con el rictus severo del gnóstico. Por aquel entonces también Gadafi publicó su magna obra, de tapa blanda y verdosa, para ciscarse a su gusto en las democracias liberales, vale decir, en los países más libres, modernos y civilizados. Duró lo que un amago de bombardeo reaganiano, aunque antes de eso se dio el gustazo de ordenar a sus sicarios que derribaran un avión de pasajeros.

Era el tiempo de la RDA antes del dopaje olímpico y de la vida de otros, de cuando la stasi nos parecía una bondadosa policía que se limitaba a rescatar de los árboles a tanto lindo gatito de tanta ancianita como proliferaba en el paraíso comunista. También era el tiempo de los troskos, gente peculiar que adoraba a un tipo con piolet clavado en el cráneo. Y los novísimos castristas que solo leían al Cortázar de después de Rayuela por aquello de las páginas contaminadas de admiración hacia los kibutz judíos, y a Gabo en su universal totalidad; ya por entonces habían decidido que Vargas Llosa era un fascista al que, como desea ahorita mismo el bolivariano Monedero, debería juzgarlo un tribunal popular.

Así que hoy las revoluciones son de un bolivarianismo deleznable. Está ese Iglesias y su coleta grunge. Cuando sermonea, a mí se me figura un predicador sobón y meloso a quien los dedos siempre parece que se le hacen huéspedes. Hace como que escucha (lo cual parece ser su mayor atractivo para las abuelas y bisabuelas que lo han votado sin preocuparse demasiado por sus fondillos ideológicos), y responde con una dulzura empalagosa que le ayuda a no salirse de sus casillas. Es un individuo inteligente.

Lo ha analizado de forma inmejorable mi blog favorito. Iglesias sabe que toda comunicación constituye, como ya expresé en mi entrada anterior, un intento de influencia. Y sabe también que no se influye solo con la palabra. Para influir hay que saber manipular; el arte del manipulador reside en construir un mundo de objetos cognitivos que, relacionados, impulsan al destinatario de los mensajes a actuar de una manera positiva. Coloca al oyente o espectador en un estado particular resultado de manipular sus emociones. Además conoce los intereses de sus votantes y con sus palabras evoca la satisfacción de esos intereses: los persuade hablándoles de lo que les gusta e importa.

Ahora bien, me huelo que en la construcción del sentido de los intercambios, del contexto, del marco o encuadre a que se referían en Palo Alto, el eurodiputado de Podemos, con esos discursos irritantes y esas ruedas de prensa que suele convocar para informar con impostada gravedad de que a él no le importa compartir habitación en un hotel barato de las afueras o de que para dar ejemplo ha decidido tributar en España, empieza a sumergirse en la grotesca desmesura.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Comunicación, Política y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s