Cerebro

IMG_1345El chomskiano Steven Pinker afirma que ya no tiene sentido preguntarse si los seres humanos son flexibles o están programados, es decir, si los actos se aprenden o son innatos, o si el hombre es bueno o malo por naturaleza. Los seres humanos, dice Pinker, se comportan flexiblemente porque están programados, la conducta inteligente se aprende porque poseemos sistemas innatos para llevar a cabo el aprendizaje, y aunque todos tengamos móviles buenos y malos, no todos lo traducimos a una conducta de la misma forma. Al parecer el cerebro es tan complejo –cien mil millones de neuronas conectadas por cien billones de sinapsis- porque el pensamiento y la experiencia del hombre son también sorprendentemente complejos.

¿Explica todo esto el mecanismo mental de nuestro líder máximo quien se aparece en pantalla gigante, como el gran hermano orwelliano, repartiendo a los del periodismo esa profesión, consignas –tengo un rumbo y nada ni nadie lo va a torcer-, y desmentidos –nunca, repito, nunca he recibido ni he repartido dinero negro-, sin derecho a preguntas? ¿Es este el “yo” auténtico del presidente que hace como hace para que todos pensemos que hace? ¿O se trata de otro “yo” del mismo “yo”, ahora que los neurocientíficos nos revelan que eso del único “yo” no deja de ser una ilusión alimentada por el propio cerebro? Pues no se sabe. Y mientras tanto, la baja progresía vocifera insultos a diestro, cerca las sedes peperas, corta las calles a su republicano antojo, y exige que los pasmarotes del gobierno adopten urgentemente medidas que no nos disgustaría que alguna vez aplicaran a su propia gente.

Cuenta Álvaro Vargas Llosa que, cuando su padre decidió presentarse a las elecciones en Perú, Margaret Thatcher le aconsejó que se rodeara “de un grupo selecto de personas que piensen como uno mismo y estén dispuestos a soportar la impopularidad. Allí estaba según ella la clave del éxito: haber sabido rodearse de una guardia política de primer nivel, devota de sus ideas  y capaz de hacer frente a la adversidad”. Ejemplos: Montoro, Mato, Gallardón deprisa deprisa y el resto. Quod erat faciendum.

Hace años que gurús de la cosa empresarial como Tom Peters  repiten machacones que si las emociones mueven el mundo, entonces las imágenes de marca mueven el mundo. La imagen de marca es la respuesta a las preguntas ¿quiénes somos?, ¿qué es lo que nos hace únicos? o ¿a quién le importamos? En Aristóteles la identidad es accidental si no contiene ningún carácter universal, o esencial si su materia y esencia es una, bien por la forma, el número o el género. Así que la heterogeneidad se opone a la identidad.

El líder, para serlo, tiene que proporcionar esperanzas y suministrar entusiasmo. Pero aquí se limitan a subirnos los impuestos porque cada vez hay menos españoles que puedan pagarlos y más chiringuitos que mantener mientras descubrimos que luiselcabrón comisionaba al setentaporciento en las donaciones al partido.

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