Los ciclistas que atacan peatones

Imágenes arquetípicas. El inconsciente colectivo se excita con la modulación electrónica. Los viejos recuerdos dormidos despiertan de su letargo y llaman a la puerta de la conciencia. Imágenes ancestrales. Reaparecen ángeles y demonios, guerra y sangre. La televisión no es solamente el escaparate visual de los arquetipos: también estimula los sentidos. Lo describe Lorenzo Vilches: “las imágenes en la comunicación de masas se transmiten en forma de textos culturales que contienen un mundo real o posible, incluyendo la propia imagen del espectador. Los textos le revelan al lector su propia imagen”.

Recurrente pesadilla de fin de año: un monago que no deja la escuela porque todavía estudia idiomas y dialectos; un feijóo en casa de aquella rosalía que si comenzó poetizando contra los de Castilla, terminó aborreciendo a los intransigentes de su misma tierra; otro bauzá malinterpretando como farandulero subvencionado; un griñán con el aire soplándole en la rabadilla; y así todos los demás. Las chicas sentadas con el recato a salvo. Jefes de tribu. Virreyes que hablan de sí mismos para sí mismos, obtusos varones y damas difusas que se miran en el espejo de lo irreal.

Terminado el último acto del esperpento. Telón.

Grabaciones de la noche de la matanza de las inocentes. Dice el del samur que él no tiene el don de la palabra y que por eso pregunta si ha bebido cuando la niña grita angustiada que su amiga se les muere. Está escrito: todos culpables, todos ineficaces, preocupados todos de salvar sus traseros.

Algún fiero estalinista en Granada considera que la toma del reino es cosa de fachas por aquella cosa de la memoria histórica que parió nuestro presidente más dañino. El cronista Fernando de Pulgar ya lo intuía: “El Rey e la Reyna, después que por la gracia de Dios reynaron en los reynos de Castilla e de León, conosciendo que ninguna guerra se debía principiar salvo por la fe e por la seguridad, siempre tovieron en el ánimo pensamiento grande de conquistar el reyno de Granada, e lanzar de todas las Españas el señorío de los moros y el nombre de Mahoma”. Puro fascio.

Hay un barbas calvete y fofainas, a quien dicen Txarli, que lo ha clavado: vaqueros descolgados y corbata culé para decir pomposo que por navidad vuelve a la casa común de la baja progresía ahora que ya han desaparecido “las interferencias violentas”. Díselo a tus muertos que yo se lo diré a los míos.

IMG_1477Sucede que cuando más desapercibido deambulas por las calles del viejo y el nuevo Madrid, las manos en los bolsillos y la coplilla a flor de labios, antes te expones a sufrir el ataque por la retaguardia de algún silente ciclista. Es la ecología sobre ruedas que hace de las calles su sayo. Por donde ellos van el peatón no cabe. Jódete que no contamino. Vamos camino de esa Perroflautilandia protestante, nombrada Amsterdam, en donde si, paseando, tienes la desdicha de rozar a uno de los cientos de miles de ciclistas que por doquier pedalean a su antojo, te acusarán punto menos que de emponzoñar el aire más que limpio de esa agobiante ciudad.

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