Desahogo

Bach compuso la maravillosa Cantata del café a partir de un absurdo libreto del poetastro Picander. El texto quiere reflejar el eterno enfrentamiento entre generaciones, y así dibuja a un padre con trazos de necio zoquete y pinta a una hija cabezota y astuta. El argumento es de una simpleza superlativa: la niña se ha aficionado al café lo cual al papá le encorajina porque está convencido de que semejante apetencia es caer en el peor de los vicios de manera que, para desengancharla, le promete a cambio el mejor de los esposos y a su búsqueda se aplica mientras que la niña jura que solo se casará con un hombre que le permita beber café. Et voilà. Viva la música.

Surrealismo picanderiano en estado puro ha sido la gozosa semana regalada a todos los españoles por el muy honorable presidente catalán. Como al tipo le gusta el café (aunque no le guste el café para todos) y quiere más café, va y dice a voz en cuello que se las pira  en vista de que ya no hay dinero con que seguir pagando tacita a tacita, embajadita a embajadita. Y durante toda la semana el muy honorable habla sin parar: primero sobre Puerto Rico y su estatus de estado libre asociado; luego alude metafóricamente a que el Estado (en su jerga independentista, España) no podrá utilizar las armas para impedir la independencia de la comarca (¿le vendría a la memoria de repente lo que decía el general Prim nacido en la tarraconense -Reus, París y Londres-, sobre la conveniencia de bombardear Barcelona cada cincuenta años?); más tarde nos sale con la jerigonza de si me voy pero me quedo en la UE aunque como me han dicho en Bruselas que si me voy no me quedo en la UE entonces me voy pero me quedo, y por último apela a Portugal (admiróse un portugués al ver que en su tierna infancia…) nación, esta sí, que teniendo tres más produce tres menos que la indómita Catalunya.

George Steiner en un estudio titulado El lenguaje de las tinieblas asegura que, como los idiomas son organismos vivos, guardan en su interior el germen de su propia decadencia y muerte. Tal cosa se produce cuando “las palabras se tornan más y más ambiguas. En vez de estilo hay retórica. En vez de uso común y preciso, jerga”.

En 1976, Fernando Lázaro Carreter glosaba un discurso del entonces presidente del Gobierno, Arias Navarro. Escribía el académico ya desaparecido: “no debe olvidarse que la democracia se asienta sobre el frágil y diamantino soporte de la Retórica: no olvidemos su común origen ateniense; y una de las condiciones aristotélicas del discurso es la propiedad o ‘correspondencia con los asuntos de que se trata’. La ambigüedad del discurso presidencial se debe, insisto, siempre desde mi perspectiva idiomática, a su falta de correspondencia con el asunto debido: la democracia”.

De Josep Tarradellas se decía en los agitados años de la transición que se consideraba el único interlocutor válido entre Cataluña y España y que, como no era federalista ni aspiraba a colonizar Valencia y Baleares, se tenía a sí mismo por un español más colaborando en la democratización de España.

Aquí lo que está ocurriendo es que una parte de la población española empieza a estar hasta mucho más arriba de las narices de ese cupo fiscal vasco-navarro que ha mantenido semisubvencionadas a ambas comunidades autónomas por más de treinta años, y de los plañidos catalanes que son lágrimas de cocodrilo o injurias o imprecaciones, o mofas y befas, según les sople el viento de la crisis ahora que ya han perdido para siempre sus coloniales privilegios arancelarios.

Artur Mas, por fin autodeterminado del cognomen Arturo, les cuenta a los grandes empresarios de la comarca que aspira a una Catalunya autodeterminada de la España que nos roba, pero de buen rollito, ojo, no fuera a suceder que por estos pagos muchos dejemos de comprar mercancías tan averiadas. Sorprende que el enfado de este nuestro Gobierno tan ineficaz e ineficiente no sea con Mas sino con Romney, aspirante a presidente USA, por atreverse a decir en un debate electoral que él no quiere ir por el camino de una España arruinada cuyos impuestos se destinan a sustentar a duras penas un país estructuralmente inviable y a prolongar las irritantes regalías clasistas de la que cada vez es más clase pasiva que política, y le han dicho de muy malas formas que se meta en sus asuntos, que no hable de lo que no sabe, en fin, todo eso que se dice cuando a uno le hurgan en una herida que supura.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Política y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s