Una alegría

Esta mañana Velázquez ondeaba nuestra bandera en la confluencia de la calle que lleva su nombre con la del viejo comunero. Pintó como nadie y nadie pintó como él. Se dice que llevó una existencia aburrida, sin grandes sobresaltos, excepto quizá cuando vivió en Italia en donde, también se dice, compuso los únicos desnudos de su obra de los que solo se conserva la Venus del espejo. Hoy he pasado a su lado y parecía muy satisfecho de que le hubieran colocado la banderita en la mano con la que sostenía su imbatible pincel. A fin de cuentas él es español e Italia ya ha empezado a diluirse en su memoria.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Vida y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s