Los errores (clamorosos) de comunicación que el gobierno intenta corregir

  1. Hablar con muchas voces. Demasiados portavoces transmitiendo demasiados mensajes al mismo tiempo y en demasiadas ocasiones contradictorios (Floriano, Montoro, De Guindos, Santamaría, Cospedal, etc). Margaret Thatcher contaba con un jefe de comunicación que imponía el silencio gubernamental a todos los ministerios excepto al que ostentara la portavocía.
  2. Nula preparación de los mensajes y de la manera de transmitirlos. Escuchar cómo balbucea Cospedal frases sencillas que deberían decirse de corrido, ataca los nervios del más pintado (ídem en el caso de Montoro). Otrosí, prestar atención a Saénz de Santamaría cuando utiliza en sus alambicadas deposiciones el tono que emplearía una añeja maestra de escuela, es ejercicio de paciencia nunca suficientemente reconocido. Con todo y con eso, reconozco que me ataca todavía más los nervios el tartamudeo del jefe de la oposición Rubalcaba, quizá porque salta al oído que es falso e impostado.
  3. Mala gestión informativa de la figura del presidente. Rajoy se mantuvo en silencio durante meses hasta que, repentinamente, concedió una entrevista a Onda Cero y una posterior rueda de prensa. Fueron apariciones forzadas por la inquietud de una opinión pública que ya exigía conocer la postura del presidente de gobierno frente a la brutal crisis económica que sufre el país.
  4. Las ya comentadas huidas de Rajoy de los periodistas en el Congreso. Por el contrario, los socialistas no pierden la oportunidad de organizar pequeñas ruedas de prensa en los pasillos para transmitir de manera inmediata sus mensajes reforzando las intervenciones previas en el estrado.
  5. La impresión transmitida involuntariamente de que no tenían nada que explicar al votante. Al principio daba la sensación de que los miembros del gobierno se habían situado por encima del bien y del mal, y que tendía a mirarnos a sus votantes por encima del hombro. Parecía como, si una vez elegidos por mayoría absoluta, no se sentían obligados a rendir cuentas de su gestión política. Este escaso aprecio por la calidad intelectual de los ciudadanos ha coadyuvado en mucha mayor medida de lo que los miembros de gobierno piensan, al desplome en intención de voto que reflejan las últimas encuestas.
  6. ¿La situación es tan grave como para que el presidente hubiera tenido que comparecer in extenso ya en televisión para explicarnos lo que nos está pasando, porqué nos está pasando, y lo que nos va a pasar? En mi opinión lo es. Creo que Aznar cometió un error garrafal al negarse a ofrecer explicaciones pormenorizadas sobre los motivos que nos aconsejaban respaldar políticamente la intervención en Irak. Blair, por el contrario, apareció en diversos programas de televisión y se sometió a las preguntas –algunas impertinentes-, que le formulaban ciudadanos de toda edad y condición.
  7. Utilizar en demasiadas ocasiones un lenguaje técnico para explicar la complejidad de la crisis. Comprensible. Pero los sufridos votantes agradeceríamos un esfuerzo para que el relato fuera asequible para una inteligencia media.
  8. Primar la comunicación internacional. El gobierno de Rajoy ha preferido hacer un mayor esfuerzo informativo en medios de comunicación extranjeros, creyendo que los problemas de España tienen que solucionarse fuera de España.
  9. Denigrar las medidas de ahorro económico que era necesario adoptar. Aunque siempre he creído que ahorrar no puede ser malo, Rajoy y sus ministros se hartaron de asegurar lo contrario en cuanta oportunidad tuvieron. Frases como “a nadie nos gusta, pero nos hemos visto obligados” repetidas hasta la saciedad nos obligaron a los ciudadanos a contemplar las medidas de ahorro con una mayor animadversión de la que hubiéramos sentido si nos las hubieran presentado con mínimo afán pedagógico.
  10. Utilización de eufemismos. Después de que el inefable Zapatero se negara durante años a pronunciar la palabra crisis, estoy seguro de que el competente equipo de comunicación del gobierno ha recomendado que, como aseguraba el propio Rajoy en la oposición, si hay que decir pan, se diga pan, y si vino, vino.
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2 respuestas a Los errores (clamorosos) de comunicación que el gobierno intenta corregir

  1. Chirris dijo:

    Los errores en la forma en que el gobierno comunica son, efectivamente, clamorosos, pero…. ¿realmente se están intentando corregir? Me gustaría que fuera así, pero no alcanzo a verlo.

  2. Rodrigo Pulgar dijo:

    completamente de acuerdo. Rajoy empieza a acumular tantas críticas por no explicar su política que los españoles pueden llegar a estar tentados de votar otra vez al PSOE, en cuyo caso sería claramente el fin de España.

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